¿Quién dijo que los videojuegos sólo sirven para perder el tiempo? Nunca había podido refutar a mi madre cuando me decía que estar pegado al Play Station no me dejaría nada en la vida. Yo sólo le decía lo clásico, que los juegos sirven para mejorar la motricidad y la concentración, pero no tenía cómo comprobarlo. Fue hasta que comencé a jugar Grand Theft Auto Online que sucedió un acontecimiento que me hizo crecer como estudiante y como persona, todo gracias a este extraordinario título de Rockstar Games.

Cuando empecé a disfrutar del mundo en línea de GTA V no tenía amigos reales con los cuales jugar, así que debía unirme a otras personas de distintos países, ya que muy pocas veces encontraba a alguien de México, mi país. Recuerdo que ellos me hablaban en inglés y yo no les entendía nada, quizá sólo un par de palabras pues yo sabía inglés básico, lo cual me estresaba, ya que había misiones en las que tenías que ponerte de acuerdo con tu compañero para saber qué hacer, por ejemplo, disparar al mismo tiempo a dos personas diferentes, de lo contrario fracasaríamos en la misión. Me desesperaba el que no me entendieran en español, hasta que comprendí que yo tampoco hacia nada por comprenderlos a ellos, que, al parecer, era mayoría. Fue entonces cuando decidí que debía mejorar mi inglés.

Sin decirle nada a mi madre, pues en mi preparatoria había cursos gratuitos de inglés para los estudiantes, comencé a estudiar inglés. Mi mamá se dio cuenta que estaba pasando algo extraño y me cuestionó el por qué llegaba un poco más tarde a casa entre semana y los sábados asistía a la escuela, creía que estaba en malos pasos, entonces le expliqué que estaba tomando clases de inglés. Su reacción fue: ¡¿Qué?! Sabía que no me gustaba del todo la escuela y el que yo decidiera tomar clases extra era de extrañarse. Me preguntó por qué tomé dicha decisión y le dije que ya estaba harto de no entenderle nada a los demás chavos que estaban en línea jugando Grand Theft Auto. “¿Tu juego ese?”, me preguntó. Le dije que sí y su siguiente respuesta no me la esperé jamás. “Al parecer me has demostrado que los videojuegos no son tan malos como creía”. Yo me quedé con los ojos bien abiertos y sorprendido. Gracias a eso mi madre me dejaba jugar en paz, sin volverme a recriminar por las horas que pasaba, aunque eso me hizo sentir culpable de todo lo que no hacía en la escuela, así que también decidí mejorar mis calificaciones.

Gracias a que aprendí inglés y lo fui mejorando con el paso de los años, decidí aprender un idioma más, así que me decanté por el ruso y fue la mejor decisión de mi vida, ya que cuando comencé a trabajar, una empresa trasnacional rusa me quería contratar y así fue. Ahora trabajo como CEO en Rusia, donde encontré una maravillosa esposa y tengo una hermosa hija. Sigo sin soportar el frío ruso, pero el país es hermoso, con sus contra políticas, pero no puedo quejarme, me han tratado muy bien.