Hace unos días, estuvimos en unas oficinas de ejecutivos dedicados a la producción y venta de estructuras de acero, una empresa que inicialmente tuvo un crecimiento muy fuerte, sin embargo cuatro años después su rendimiento comenzó a estancarse y subsecuentemente a reducirse substancialmente.

La situación era, para algunos, muy desesperante, debido a que la producción de acero había incrementado  al 5% mientras que la venta y distribución del producto había caído inicialmente al 4.5%  por lo que existía el comienzo de un déficit del cual no podía subir más de lo contrario la empresa se vería forzada a bajar la producción a la par de los porcentajes de venta para evitar tener material en reserva que pueda perder la “frescura”, ya que esto supuestamente es lo que distingue a los productos de esta compañía.

Los directores de la empresa naturalmente se vieron forzados a contemplar decisiones difíciles como un posible recorte o reemplazamiento de personal con el fin de primero nivelar los números y después crear e implementar una estrategia para catapultar un crecimiento fuerte y recuperar las glorias iniciales que ahora se ven tan distantes.

El caso se nos fue explicado por uno de los directores de la empresa, por lo que casi inmediatamente después decidimos dirigirnos hacia el corporativo, con la intención de analizar la situación y llegar a la raíz del problema para poder así remediarlo.

Una fuerza de trabajo debe de ser, al menos en teoría, un gran equipo donde todos trabajen conjuntamente cada cual en su propia área para llegar a un objetivo general que es el crecimiento de la empresa para así asegurar  el bienestar de todos los que ahí trabajan. Cuando esto no sucede, y las personas actúan acorde a sus propios intereses, que a veces no están ni siquiera alineados con la línea de trabajo,  por lo que ponen como prioridad intereses extraoficiales. Esto causa un desnivel que se ve reflejado en los números.

No obstante, el problema no siempre está relacionado con una falta de amor a la camiseta,  sino que puede haber muchas otras razones por las cuales los trabajadores y ejecutivos no están dando resultados óptimos o resultados punto.

Al llegar al corporativo encontramos inmediatamente encontramos un ambiente bajo, lo que probablemente podía mostrar una falta de motivación general. Sin embargo,  al llegar la hora de la comida, pudimos notar que todas las personas se llevaban muy bien y se notaba aprecio entre todos, fue aquí cuando surgió la pregunta del porque se veían tan desmotivados en las horas de trabajo.

En un principio pensé que no habían suficientes incentivos para motivar a los trabajadores, uno que por lo general se encuentra en los sueldos bajos. Sin embargo, este no era el caso ya que tenían un salario muy competente.

Lo que sucedió al final fue una razón muy simple, aunque por su simpleza se había pasado por alto. La razón por la fatiga crónica era un nulo consumo de agua por parte de los trabajadores por lo que pasaban deshidratados la mayor parte del día lo que causa, fatiga, depresión y falta de motivación.

Veamos cómo funciona el estar bien hidratados.