El preocuparse por el ejercicio y comer bien es completamente inútil cuando la salud mental está fuera de la ecuación al querer bajar de peso o ponerse en forma, por lo que la salud mental no puede ser ignorada.

Desde que decidí bajar de peso debido a que mi ropa me lo advirtió y mi báscula digital lo confirmó me he encontrado realmente luchando por no comer emocionalmente cada vez que pasaba por un momento especialmente estresante en mi vida.

La comida ha sido durante mucho tiempo una fuente de consuelo para mí.

Si bien no hay nada intrínsecamente malo con la comida como el que sea reconfortante, hay una causa de preocupación si se está utilizando para adormecer las emociones incómodas.

Pensé al principio que necesitaba concentrarme en manejar mejor el tema de la comida y hacer más ejercicio, pero en realidad necesitaba abordar mis problemas de salud mental antes que otra cosa.

Todo esto viene desde hace mucho tiempo donde he luchado con la depresión y la ansiedad desde mi adolescencia.

Llegué al punto más complicado cuando tuve depresión postnatal sufriendo lo que llaman el PND por poco más de un año después de que mi hijo nació.

Esta es una etapa un tanto obscura en mi vida que no le deseo a nadie ya que lo más difícil para mí durante este periodo era el poder detener el dolor que sentía dentro de mí.

Lo único que me ayudó durante esta época fue la imagen del rostro de mi bebé que brillaba en mi mente y fue lo que me ayudó a reconocer que tenía un problema.

A pesar de ello, lamentablemente nunca le conté a nadie sobre mi PND, sobre los pensamientos intrusivos o los fugaces pensamientos de suicidio, todo esto lo sufrí durante mucho tiempo en silencio.

En lugar de pedir ayuda a un especialista, me puse a investigar más sobre mi situación. Conforme más veía mi cuadro, comprendí entonces que debía dar un siguiente paso.

Después de explorar mis problemas con el embarazo junto al trauma del nacimiento y más tarde obtener ayuda con el cuidado de los niños, mi depresión postnatal finalmente se calmó.

Gracias a la ayuda recibida ahora me encuentro en una situación mucho más relajada en cuanto a mi salud mental.

En cuanto a mi ansiedad que todavía aparece en forma de ataques de pánico de vez en cuando, encuentro en la meditación diaria, ejercicios de respiración y el ejercicio consciente como nadar, caminar o yoga, una serie de herramientas que me han sido realmente útiles para esta situación.

Entiendo que para otros, la medicación puede ser vital para la recuperación e incluso para salvar vidas.

Después de echar un vistazo hacia atrás, durante esa época obscura y difícil, puedo decirte con toda certeza que por favor… por favor, no sufras en silencio este tipo de problemas como lo hice yo.

Es increíblemente peligroso no hablar de tu salud mental ni buscar ayuda. Incluso puedes poner tu vida en riesgo y la de los demás.

Debemos además de esto ser claros en una cosa… el tener problemas en nuestra salud mental no significa que estemos “locos” ni como suelen exponer este término en los medios.

La salud mental no es otra cosa si no el que te se sientas en un estado de bienestar con todo lo que eres y lo que te rodea.

En donde eres consciente de tus propias capacidades y que puedes afrontar las tensiones normales de la vida sin mayor drama ni problema, cuando puedes trabajar de forma productiva y fructífera y eres capaz de hacer una contribución a tu comunidad con una sonrisa de satisfacción que te llena el alma y el corazón.

Eso… eso es justamente el tener una buena salud mental. ¿Ahora comprendes por qué es bueno comenzar con una buena salud mental para realizar un cambio de hábitos en tu vida para que puedas tener una buena salud física?