Soy residente en un hospital de la Ciudad de México, por lo que me ha tocado ver algunos casos sorprendentes, pero lo que más me dejó impactada son algunas radiografías que me mostró uno de los médicos que dirigen el área de urgencias, donde querían mandarme. Esto lo hizo para que me preparara mentalmente para  lo que podría llegar en las ambulancias. Me contó que han llegado pacientes que parecen estar bien, pero tienen un dolor intenso, entonces cuando les hacen unos rayos x de tórax les sorprende lo que es. Otras veces llegan personas mutiladas, con artículos incrustados en el cuerpo o ensangrentadas en extremo.  Así que comencé a ver las radiografías y vaya impresión que me llevé. Les voy a contar sólo algunas que vi y parte de sus historias que me compartió el médico en jefe.

Una de las que vi y no sabía si llorar o reír o llorar fue la de un hombre que tenía un plátano atorado en su intestino, el cual estaba a punto de salir pero se quedó atorado. En la radiografía se podía ver la forma de la banana en su intestino, cerca del recto, por lo que los médicos empezaron a especular la forma en que se introdujo esta fruta. El paciente les dijo que estaba haciendo un experimento y se tragó, por la boca, el plátano, con todo y cáscara, sin masticarlo, sólo tragándolo. Los doctores se quedaron sorprendidos, pues no creían que el plátano hubiera hecho todo el recorrido sin desintegrarse, porque además debería habérsele atorado en la garganta. Al final tuvieron que hacerle un lavado y la fruta salió, completa, con todo y cáscara y residuos de su cuerpo. Los médicos aún piensan que el joven lo ingresó por su colon y se le fue la mano, por lo que ya no pudo expulsarlo.

Un niño amante de Godzilla llegó a la sala de urgencias con un fuerte dolor de abdomen. Los internos lo revisaron pero no lograban encontrar lo que estaba mal en él, así que llamaron a uno de los médicos pediátricos, quien les recomendó llevarlo a rayos x para verificar que los órganos de su abdomen estuvieran bien. Para sorpresa, al parecer el pequeño estaba jugando a ser Godzilla y vio a sus juguetes como personas que se podía devorar, por lo que tenía piezas de lego flotando en su estómago. Tuvieron que darle unos medicamentos para que fuera al baño y ver si así salían los juguetes. Y así fue. El niño confesó que se los tragó por error, que sólo se los había metido en la boca pero no se dio cuenta cuando tragó saliva y los juguetes se fueron hacia su garganta. Lo bueno es que eran muy pequeños, de lo contrario pudieron habérsele atorado en la garganta y provocado una asfixia casi inmediata.

La peor de todas fue la de la cabeza de un adolescente. Si en radiografía me causó una impresión tremenda, haberlo visto en vivo y a todo color me hubiera provocado un paro cardíaco. En la radiografía se podía ver el cráneo del chico con un objeto incrustado en la cuenca del ojo. ¡Era una pluma! Al parecer un compañero lo atacó salvajemente y le enterró la punta de la pluma en el ojo, destrozándole el globo ocular.