La historia esta llena de episodios épicos cuyo eco llega hasta nuestros días, episodios épicos que fueron formados con sangre y sacrificio que frecuentemente se opacan con la sombra del tamaño de la hazaña. En lo personal, pienso que soy un gran admirador de estas hazañas aunque muchas veces he conocido a muchas personas quienes me dicen que el estudio de estas historias es una pérdida de tiempo: de hecho si lo son, si es que lo vez así ya que esto significa una visión corta y vacía. En mi punto de vista – y en el de muchos mas- se puede aprender muchísimo de estas hazañas épicas y aquello que se aprende se puede emplear y aplicar en nuestra propia vida ya que antes de que sucediera la hazaña siempre había un gran problema que resolver y si hay algo que los seres humanos tendremos en común en la vida es el hecho que todos tendremos problemas : la única diferencia es como los resolvemos.

Una de las grandes hazañas de las que hablo son las de el gran general romano Scipio Africanus el hombre responsable de derrotar a las fuerzas imparables de Aníbal cuyas fuerzas cartaginesas estaban decimando preocupantemente al imperio Romano, al grado que llego un punto donde controlaba –Aníbal – la mayor parte del sur de Italia lo que representaba el primero de una gran serie de problemas para la ciudad de la luz. La razón por la cual esto era un gran problema se debe a que al controlar el sur de la península itálica significaba que – debido a que también controlaban Cartago en el norte de África –  controlaban el mar Mediterráneo, su tráfico y su comercio, lo que representaba una enorme ganancia para ellos y una gran perdida para Roma.

El segundo gran problema que esto representaba era que debido a que la inflada economía de Aníbal -debido a su posición estratégica – podía siempre remplazar a sus muertos con tropas nuevas y eventualmente desbalancear la balanza de números y recursos para un eventual ataque a Roma: Aníbal tenia que ser derrotado.  Sin embargo, esto es algo que los Romanos no habían podido lograr en 16 años. Hasta  que llego Scipio.  Este general Romano vio el problema como realmente lo era desde su raíz y sabia que lo primero que se tendría que hacer era sacar a Aníbal de Italia.

Sin embargo, el problema era que aunque se reunieran las fuerzas más grandes del imperio, Aníbal tenia superioridad en números por lo que Scibio entendió que había de pegar en un punto indirecto más débil, un punto en el que doliera y forzara la atención de todas las fuerzas del enemigo y acabarlos ahí. Por esta razón Scibio ataco a Cartago y a sus proximidades ya que las fuerzas principales de Anibal estaban en Italia.  Este ataque logro su objetivo ya que forzó a Anibal a abandonar Italia e ir a defender su tierra natal donde fue cabalmente derrotado.

Desde ahí se Scipio se convirtió en Scibio Africanus quien derroto la gran maquinaria de Aníbal empezando por sus varillas.